La dimensión cultural, es otro de los aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de considerar al hombre como ser social. ¿Qué es la cultura? Primera aproximación: la cultura no es lo culto. El término cultura lo utilizamos en la vida cotidiana. Decimos, por ejemplo, que existen personas más y menos cultas, y cuando decimos esto tenemos una idea bastante definida de lo que es la cultura. Es culta una persona que lee literatura, que utiliza palabras difíciles, escucha música sofisticada, etc. De una persona poco instruida decimos que es inculta, por ejemplo. Esta acepción no es la que utilizaremos aquí, como ya afirmamos la cultura no es lo culto. No hay personas sin cultura pero sí existe diversidad de culturas.
El concepto de cultura ha tenido un enorme desarrollo en el campo científico, especialmente, en la disciplina llamada Antropología cultural. En un sentido amplio, podríamos decir que la cultura es el conjunto de creencias, valores, costumbres, formas de organización que caracterizan a un grupo social determinado. La cultura es entonces un fenómeno social, pero no por ello deja de tener impacto subjetivo. Nuestras formas de hablar, de vestir, de comportarnos en sociedad, nuestras creencias, todo esto que nos define, se relaciona con el concepto de cultura. Utilizando esta definición ¿puede decirse que en una sociedad existe una cultura? ¿Hay diversidad de culturas dentro de una misma sociedad? ¿Qué les parece? De esta diversidad cultural en el seno de una sociedad, como por ejemplo la sociedad argentina, da cuenta el concepto de subculturas.
Ya vimos el concepto de cultura en sentido amplio. En las últimas décadas ha habido intentos de recortar o restringir esta definición. Uno de estos intentos es el del antropólogo Clifford Geertz. Para este autor la cultura debe definirse como el conjunto de significados compartidos, como una trama o red de significaciones, en otras palabras, como un sistema organizado de símbolos. A partir de estas significaciones es que damos un sentido a lo que nos rodea y gracias a ellas podemos actuar en sociedad, ordenando a partir de las mismas nuestras prácticas. Un ejemplo serían las significaciones relacionadas con el matrimonio, significaciones que se refieren al modo en que debe comportarse un hombre y una mujer, cómo deben tratarse los esposos, con quién es apropiado casarse, etc. ¿Pueden pensar otros ejemplos?
El hombre es entonces un ser de cultura, y esto significa que debemos prestar atención no sólo a un cuerpo, a una biología, sino también a la realidad del símbolo y la significación. Y esto a pesar de los intentos actuales de reducir al hombre a una máquina o a un sistema biológico.
El hombre es el único ser que posee cultura: la cultura manifiesta e identifica al hombre, pues no es algo "sobreañadido" a la condición humana, sino consecuencia de su inteligencia y libertad. Ningún animal posee historia o es capaz de cambiar la naturaleza y adecuarla a sus necesidades, sino que, por el contrario, se adapta al medio. Así pues, mientras que la naturaleza significa lo que es innato en el hombre y lo que existe fuera de él sin su intervención, la cultura abarca todo aquello que debe su origen a la intervención humana consciente y libre. La cultura surge a partir de la libertad del hombre,
Sin embargo, no debemos entender "naturaleza" y "cultura" como realidades opuestas, ya que ambas se interrelacionan y complementan sus orígenes y fines en el hombre: Es propio de la naturaleza o esencia del hombre la creación cultural, al tiempo que la actividad creadora de la cultura se orienta al perfeccionamiento del hombre en cuanto tal (de su inteligencia, sensibilidad,...) y de su marco natural. Gracias a la cultura, el hombre mejora la naturaleza externa y a sí mismo. Si la cultura propiciase la destrucción de la naturaleza, entonces no serviría verdaderamente a los intereses humanos. En este sentido, la cultura debe ser continuación de la naturaleza, es decir, debe perfeccionarla, de manera que se acomode al modo de ser y a las necesidades del hombre.
Sin embargo, no debemos entender "naturaleza" y "cultura" como realidades opuestas, ya que ambas se interrelacionan y complementan sus orígenes y fines en el hombre: Es propio de la naturaleza o esencia del hombre la creación cultural, al tiempo que la actividad creadora de la cultura se orienta al perfeccionamiento del hombre en cuanto tal (de su inteligencia, sensibilidad,...) y de su marco natural. Gracias a la cultura, el hombre mejora la naturaleza externa y a sí mismo. Si la cultura propiciase la destrucción de la naturaleza, entonces no serviría verdaderamente a los intereses humanos. En este sentido, la cultura debe ser continuación de la naturaleza, es decir, debe perfeccionarla, de manera que se acomode al modo de ser y a las necesidades del hombre.

